Si hay un restaurante en París donde es posible volver a la Francia del siglo XVIII ese es sin lugar a dudas Le Meurice. Se trata de un restaurante de lujo que se sitúa en el hotel que recibe el mismo nombre, en el 228 de la Rue de Rivoli (Distrito 1 ) a pocos metros del museo del Louvre. Además, dentro del mismo hotel se encuentran también el Bar 228 y el Restaurante Dalí, cuyo mobiliario de hostelería y propia decoración del restaurante están inspirados en las obras del artista catalán. Inaugurado en 1835, el Hotel Le Meurice siempre ha intentado ser un referente del glamour francés y alojar a la burguesía inglesa que muy a menudo visitaba la capital por aquellos años. Le Meurice se encuentra dentro de la Dorchester Collection por lo que cualquier elemento de la decoración del restaurante, como la sillas o las mesas del restaurante, no dejará indiferente a nadie. El mismo ha tenido de comensales a personalidades tan importantes en la época moderna como el Príncipe Carlos de Inglaterra, el presidente de Estados Unidos Franklin Roosevelt o la familia Rockefeller. Su chef, Alain Ducasse ofrece una extensa y variada carta, donde la alta cocina y repostería francesa y la selección de los mejores vinos son sus principales reclamos. Sin embargo, es el mobiliario del restaurante lo que más anonadados deja a los comensales que lo pisan por primera vez. El mobiliario de hostelería está inspirado en el Salón de la Paix del Chateaux de Versailles y fue remodelada en 2007 por Phillip Starck, con el objetivo de darle una vertiente excéntrica acorde a los tiempos actuales. Una majestuosa puerta de cristal dorada recibe a los comensales. Hasta las mesas o sillas del restaurante son aquí muy cuidadas. Enormes ventanales con vistas al Jardin des Tuileires redondean a la perfección la elegancia románticas. Y es que Le Meurice es como trasladar toda la elegancia que Luis XVI buscaba en el Palacio de Versalles a la decoración de un restaurante de lujo. La luz natural, el color blanco y el plata dotan a este restaurante-palacio de una armonía y experiencia gastronómica inmejorable, y no al alcance de cualquier bolsillo.